Cuando por primera
vez vi esta pregunta en el texto de C.Rogers , me pareció una pregunta absolutamente desgarradora, al mismo tiempo tan necesaria de formular ¿Es
posible ser auténticamente humano dentro de la sala de clases?
Desarrollo Integral de la Persona
Si hacemos un rápido
paneo a la mayoría de los proyectos educativos, veremos con bastante
aproximación que la mayoría de ellos promueven el desarrollo integral de la persona en todos sus ámbitos; sin
embargo, a este respecto a la mayoría de los que estamos trabajando en aula,
nos inquieta profundamente en especial cuando desarrollamos nuestros trabajo
docente, parece ser que efectivamente no tomamos todas las dimensiones de la
persona, sino que nos centramos en el desarrollo racional, nos centramos en
nuestras cabezas. En general los filósofos orientales cuando se refieren a
nosotros tienen un dicho "Ustedes son cabezas caminantes".
La actividad fue
pensada como una acción que permitiera conectarse con aquellas cosas que
generan sentido y proyección de la propia vida;
Motivación Inicial
El inicio de la
actividad se centro en la mirada atenta del video Be-Happy, propuesta sencilla
que permite a los alumnos discriminar algunas acciones concretas para disfrutar
lo que están viviendo a diario. Una vez visto la propuesta audiovisual se recoge
con ellos que le surge de lo que han visto y oído.
Pasado, presente y futuro
Aquí la idea es
desplazarse físicamente fuera de la sala. Se establecen tres lugares (pueden
pegarse carteles con anterioridad), los lugares no deben tener nada especial. A
cada alumno se les pasa un hoja en blanco. El primer lugar será el pasado; ¿Qué
cosas me han hecho feliz en el pasado? ¿Qué recuerdo tengo que me ponen en
estado de felicidad? (dentro y fuera de la escuela), la idea es recordar solo
uno que me conecte con ese estado de felicidad. El segundo lugar es el presente
¿Qué cosas hoy me hacen feliz?, la idea es formular las preguntas sin mucha
explicación, que cada cual escriba desde lo que comprende al enfrentarse a esta
pregunta. Por último, el tercer lugar será el futuro, llevarlo a una situación
temporal concreta por ejemplo en 5 años más ¿qué cosas voy a necesitar yo para
ser feliz? En cada espacio no hay que demorarse más de cinco minutos, pues es
solo nombrar la experiencia, no describirla.
Recogiendo el tiempo
Una vez terminado el
paso por el presente, pasado y futuro, volvemos a la sala de clases sonde se
forman grupos de no más de 6 personas, sugiero que los grupos puedan hacerse
con las personas que sienten más afinidad
y comparten las experiencias registradas (siempre con la debida cautela
de que si algo no se desea compartir respetarlo); Cuidar que el ambiente sea
propicio para la conversación y logren conectarse con esas experiencias, los
alumnos en este proceso pueden pasar a describir con más detalle estas
experiencias.
Qué nos hace felices
Bajo esta pregunta
(¿Qué nos hace felices?) se les entrega hojas de croquera en blanco y algunos
crayones que les permita registrar gráficamente aquello que los hace felices,
pueden utilizar imágenes, palabras, signos, etc. La idea que no se acorte la creatividad
de los grupos, sino justamente potenciarla, Esta es la parte gruesa la
actividad y los alumnos se la toman con muy buen humor.
Finalizando
Por último, los
grupos presentan sus trabajos y se ponen en un lugar destacado del salón para
que todos los que entren se fije en ellos y cree interacción sobre el proceso
creativo. Tanto en el momento de la presentación, como para una evaluación
posterior puede formularse preguntas como ¿Cómo me siento al conectarme con
aquello que me hace feliz? ¿Qué necesito para que esta sensación perdure en el
tiempo? Ésta pregunta es muy relevante para que sea conectada con posteriores
actividades. (los medios)
Tiempo estimado de
la actividad 45 minutos a 1 hora
Variaciones
Ciertamente no
podemos abarcar todas las posibilidades del aprendizaje creativo, pero podemos
imaginar que algunos subsectores de arte, música, literatura podrían
perfectamente realizar la actividad desde sus diversas disciplinas a fin de
reconectar el proceso creativo.
Como siempre saludos
y dispuesto a consultas y comentarios
Nos movemos en una
sociedad desafiada desde la imagen, las actividades audiovisuales nos han
estimulado de tal forma que cada vez nuestro cerebro está mejor capacitado para
recibir los estímulos que permiten recopilar información por este medio.
Negarnos a esta realidad, es cegarnos a forma de aprendizaje que hemos
perfeccionado como especie durante los últimos 80 años. Si los seres humanos
aprendemos mejor a través de la imagen y el sonido o si en las últimas décadas
hemos sido bombardeados por tantos estímulos audiovisuales que se han sobre
desarrollado en nosotros estas capacidades, es una pregunta a la cual no
podemos y tal vez, no podríamos encontrar una respuesta clara y segura. Lo
único que podemos decir, es que hoy los seres humanos estamos especialmente
sensibilizados para el aprendizaje audiovisual.
No quiero descartar
otros tipos de aprendizajes, especialmente el kinestésico, pero explorar los
espacios audiovisuales hoy es prioritario en tanto recurso educativo que
nuestra sociedad está produciendo a raudales, y la educación es principalmente
reflejo la cultura en que se desarrolla; tanto como para consolidarla, como
para cuestionarla.
Aprender a Mirar y a Escuchar
Si bien estamos
bombardeados por estímulos audiovisuales, en la televisión, en la calle, en las
escuelas, etc. La mayoría de estos estímulos tienden a ser generar sujetos
pasivos, pues viene todo dicho y establecido para ser visto y escuchado, no es
necesario realizar análisis para entender los contenidos. La publicidad es un
buen paradigma de este proceso, entrega los resultados de lo que hay que ver,
escuchar y pensar, el espectador pasivo solo debe interiorizar el mensaje que
se está entregando. El video a continuación es un buen ejemplo del proceso
publicitario y el espectador activo.
Claramente, en
nuestra labor de educadores, estamos llamados a generar de nuestras(os)
alumnas(os) sujetos capaces de mirar y escuchar no solo atentamente, sino
inteligentemente, es decir, de manera crítica y sugerente. De manera que no
solo el proceso audiovisual sea un proceso de adquisición de contenidos, sino
por sobre todo de aprendizaje, criticidad y selección de habilidades que
permitan descubrir procesos asociativos mucho más profundos.
Comúnmente nuestro
idioma utiliza tres verbos con similar significado que son ver, mirar y
observar; mucha gente los utiliza indiscriminadamente, pero desde una
perspectiva más poética si quisiéramos podría diferenciarlos en tanto al grado
de profundización del acto de ver y la participación activa del sujeto , en el
cuadro siguiente podemos ver la diversidad de habilidades y tipos de
habilidades implicadas en el proceso, como así mismo la cantidad referencial de
información extraída, a mayor interacción consciente mayor aplicación de
estímulos de la acción cerebral.
La Pirámide del Aprendizaje
El estudioso
estadounidense Cody Blair, luego de
hacer un estudio sobre muchos grupos de control, descubrió que la retención del
aprendizaje aumentaba en la medida que el estudiante participa en su proceso de
aprendizaje, es así si aseguramos la interacción del aprendizaje audiovisual
activo logramos que el 50% de la información contenida se recordada; es así
como se representa los resultados de la investigación.
Por ahora la
invitación es a descubrir como utilizar los medio audiovisuales, como
comprenderlos y enseñar a nuestros alumnos a ser observadores más activos.
Durante los últimos
años, he investigado con más paciencia algunas metodologías que permitan llegan
a un aprendizaje efectivo de los alumnos. En este proceso muchos docentes
refieren su experiencia con mucho éxito, relatando incluso hechos prodigiosos
que solo al contarlos te conmueve en la más íntimo; y tal vez, porque no
decirlo genera cierto grado de envidia, pues te gustaría tener los mismos
resultados que te dicen.
Sin embargo, es en
este punto donde se concentra el problema; la más de las veces no he logrado
los resultados que mis colegas me relatan. Suelo pensar que este problema, no
es de la técnica utilizada, sino más bien del docente, o sea mío. Creo y así lo
descubro con el tiempo; que no tengo tanto carisma para que las cosas me
resulten de buena forma; ciertamente un profesor carismático hace gran
diferencia. Sin embargo, la mayoría de los profesores no contamos con ese
carisma y por lo mismo, más que buscar ayudas apostólicas, debemos aspirar a
metodologías más profesionales, que permitan mejorar el proceso
enseñanza-aprendizaje.
Es así, como tope
con la metodología del Aula Socrática y
con poca esperanza la implementé en el penúltimo año de enseñanza formal (en mi
país se llama tercero medio, o tercer año de secundaria). El tema daba para
muchas formas metodológicas, estábamos viendo «el sentido de la vida». Para mi
sorpresa, la metodología tenía poco de común con Sócrates porque era bastante
estructurada, así que realicé algunas innovaciones a la misma estructura.
Permití que los
alumnos a ellos mismos generar la estructura del debate, nombrar los
moderadores y luego cruzar la coevaluación del proceso. El texto desde donde
debían comenzar a discutir era «El Laberinto de la Soledad» de Octavio Paz. Para sorpresa mía, el método generó
resultados que califico de extraordinarios; pues vi participar activamente a
los alumnos que siempre estaban reacios en la sala de clases; luego se generó
un debate muy abierto no determinado que conectó a los jóvenes con sus
experiencias personales y finalmente, cuando terminó la hora de clases, los
mismos alumnos me pidieron quedarse un tiempo más para seguir conversando. Creo que el éxito de la actividad, fue
justamente que a la dinámica se le impuso pocas reglas y se dejó fluir la
creatividad de los alumnos, ese fue el factor determinante.