Aporte esquemático sobre el texto de Shirley Grundy
El concepto de curriculum oculto es un
concepto bastante complejo y no del todo aceptado por la comunidad escolar, no
falta aún quienes niegan el la existencia de este curriculum o por otro lado,
quienes abogan por la ineficiencia de diagnosticar un Curriculum oculto puesto
que lo que debería realizarse en develarlo constantemente Illich(1974)
Grundy en su texto
asume la tarea de comprender (y aprehender) el concepto de Curriculum oculto
haciendo un proceso sintético, por un lado histórico y por otro lado, sistémico
de los que los diversos pensadores de la escuela han descrito sobre el concepto.
En 1968 Phillips
Jackson acuña el concepto delimitándolo
como al servicio de un mecanismo de adaptación a la sociedad, mediante las
exigencias en las relaciones de trabajo, es lo que se distinguirá como
definiciones funcionalistas; sin embrago, la autora reconoce algunas
orientaciones de la perspectiva crítica, donde el curriculum oculto permite que
los jóvenes se ajusten de manera conveniente a las estructuras.
Intenta la autora
recorrer los factores que integran el currículum oculto desde factores de
ambiente a procesos más temporales. Por último, se genera una reflexión en
torno a la efectividad del curriculum oculto, entendiendo que mientras más
oculto este mismo más efectivo es en su aplicación a sus alumnos.
El esquema puesto a
continuación, está hecho desde la lectura del texto de Grundy.
La actividad fue
pensada como una acción que permitiera conectarse con aquellas cosas que
generan sentido y proyección de la propia vida;
Motivación Inicial
El inicio de la
actividad se centro en la mirada atenta del video Be-Happy, propuesta sencilla
que permite a los alumnos discriminar algunas acciones concretas para disfrutar
lo que están viviendo a diario. Una vez visto la propuesta audiovisual se recoge
con ellos que le surge de lo que han visto y oído.
Pasado, presente y futuro
Aquí la idea es
desplazarse físicamente fuera de la sala. Se establecen tres lugares (pueden
pegarse carteles con anterioridad), los lugares no deben tener nada especial. A
cada alumno se les pasa un hoja en blanco. El primer lugar será el pasado; ¿Qué
cosas me han hecho feliz en el pasado? ¿Qué recuerdo tengo que me ponen en
estado de felicidad? (dentro y fuera de la escuela), la idea es recordar solo
uno que me conecte con ese estado de felicidad. El segundo lugar es el presente
¿Qué cosas hoy me hacen feliz?, la idea es formular las preguntas sin mucha
explicación, que cada cual escriba desde lo que comprende al enfrentarse a esta
pregunta. Por último, el tercer lugar será el futuro, llevarlo a una situación
temporal concreta por ejemplo en 5 años más ¿qué cosas voy a necesitar yo para
ser feliz? En cada espacio no hay que demorarse más de cinco minutos, pues es
solo nombrar la experiencia, no describirla.
Recogiendo el tiempo
Una vez terminado el
paso por el presente, pasado y futuro, volvemos a la sala de clases sonde se
forman grupos de no más de 6 personas, sugiero que los grupos puedan hacerse
con las personas que sienten más afinidad
y comparten las experiencias registradas (siempre con la debida cautela
de que si algo no se desea compartir respetarlo); Cuidar que el ambiente sea
propicio para la conversación y logren conectarse con esas experiencias, los
alumnos en este proceso pueden pasar a describir con más detalle estas
experiencias.
Qué nos hace felices
Bajo esta pregunta
(¿Qué nos hace felices?) se les entrega hojas de croquera en blanco y algunos
crayones que les permita registrar gráficamente aquello que los hace felices,
pueden utilizar imágenes, palabras, signos, etc. La idea que no se acorte la creatividad
de los grupos, sino justamente potenciarla, Esta es la parte gruesa la
actividad y los alumnos se la toman con muy buen humor.
Finalizando
Por último, los
grupos presentan sus trabajos y se ponen en un lugar destacado del salón para
que todos los que entren se fije en ellos y cree interacción sobre el proceso
creativo. Tanto en el momento de la presentación, como para una evaluación
posterior puede formularse preguntas como ¿Cómo me siento al conectarme con
aquello que me hace feliz? ¿Qué necesito para que esta sensación perdure en el
tiempo? Ésta pregunta es muy relevante para que sea conectada con posteriores
actividades. (los medios)
Tiempo estimado de
la actividad 45 minutos a 1 hora
Variaciones
Ciertamente no
podemos abarcar todas las posibilidades del aprendizaje creativo, pero podemos
imaginar que algunos subsectores de arte, música, literatura podrían
perfectamente realizar la actividad desde sus diversas disciplinas a fin de
reconectar el proceso creativo.
Como siempre saludos
y dispuesto a consultas y comentarios
Ciertamente el
celular es una herramienta que muy
rápidamente se va diversificando, llegando a ser hoy más necesaria como micro
computadores que como teléfonos. La mayoría de estos aparatos ha sufrido gran
cantidad de diversificaciones, por lo menos desde la revolución de los
procesadores Apple en el 2007 y luego la
diversidad competitiva que se ha multiplicado estos últimos años (Samsung, Motorola, Nokia, Blackberry, etc.).
Hoy cada vez es más
común ver a nuestros estudiantes portando uno de estas poderosas herramientas
tecnológicas y en general, nuestra reacción como escuela ha sido neutralizarlo,
esconderlos o de plano eliminarlos de la vida escolar.
Herramienta de trabajo
Hoy en día, en los
llamados teléfonos inteligentes existen una variada cantidad de aplicaciones
que pueden ser utilizadas en el ámbito educativo con facilidad, es así que
encontramos algunas como ¿Cuánto sabes de Historia?, NASA app, RAEutil,
Conversation English, para iphone; o como Catch,
Merriam Webster, Play Tales en Android por nombrar a algunas.
Por otro lado, estos
teléfonos están cada vez más equipados con diversas herramientas multiimediales
que podríamos sacarle gran partido, cámaras de video y de fotos; Grabadores de
sonidos, Procesadores fotográficos y de sonidos, etc. Cada uno de ellos pueden
servir a la hora de facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje.
Además de todos
estos usos, estos teléfonos tienen suficiente memoria para ser trabajados como
cuaderno de notas, agendas y listados de tareas, facilitando al estudiante
tener todo su centro de operaciones en un solo lugar que le resulta más
accesible y al mismo tiempo, más atractivo.
Interacción Inteligente
Cada vez más estos
equipos nos sorprenden con más herramientas que permiten mejorar la interacción
entre los sujetos; aplicaciones como whatsapp
o plataformas como gooogle+ o facebook; permiten hoy que nuestros
estudiantes creen grupos de trabajo, desarrollando habilidades de desarrollo
social impensada a pocos años atrás… De hecho, hace poco me sorprendí al
descubrir que uno de los cursos en el cual trabajo, tienen grupos de estudio en
whatsapp que permiten socializar los
contenidos y apoyarse entre los que comprenden con mayor facilidad y aquellos
que les resulta mucho más difícil la comprensión. Con esta alternativa lograron
con mucha mayor eficiencia uno de los objetivos fundamentales de la educación
actual, el aprendizaje colaborativo.
Con frecuencia con
encontramos con artículos bien documentados desde diversas ciencias que tienden
a demonizar las redes sociales y con justa razón, pues hay riesgos implícitos y
explícitos en el proceso de avance tecnológico. Sin embargo, nuestra propia
incomprensión de estos procesos los hemos terminado alejando del aula y hoy no
les estamos enseñando a nuestros estudiantes a movilizarse por las redes
sociales, a protegerse por este medio; solo terminamos restringiéndolo del
espacio educativo, dejando a los niños(as) y adolescentes solos frente a la
oferta cibernética y sin las herramientas adecuadas.
La Piedra de Sísifo
Los llamados
teléfonos inteligentes hoy son una necesidad por lo menos de segundo orden; y
por lo mismo, llegaron para quedarse. Lo mejor no es solo integrarlos
inteligentemente en nuestra aula, sino diseñar un proceso de aprendizaje desde
lo curricular, pues esta herramienta necesita de nuestra atención y no de un
bloqueo sistemático sobre aquello que parece inevitable, no sea que nos
transformemos como Sísifo quien obstinadamente debía cada día subir la piedra
para nunca cumplir con su objetivo.
Nos movemos en una
sociedad desafiada desde la imagen, las actividades audiovisuales nos han
estimulado de tal forma que cada vez nuestro cerebro está mejor capacitado para
recibir los estímulos que permiten recopilar información por este medio.
Negarnos a esta realidad, es cegarnos a forma de aprendizaje que hemos
perfeccionado como especie durante los últimos 80 años. Si los seres humanos
aprendemos mejor a través de la imagen y el sonido o si en las últimas décadas
hemos sido bombardeados por tantos estímulos audiovisuales que se han sobre
desarrollado en nosotros estas capacidades, es una pregunta a la cual no
podemos y tal vez, no podríamos encontrar una respuesta clara y segura. Lo
único que podemos decir, es que hoy los seres humanos estamos especialmente
sensibilizados para el aprendizaje audiovisual.
No quiero descartar
otros tipos de aprendizajes, especialmente el kinestésico, pero explorar los
espacios audiovisuales hoy es prioritario en tanto recurso educativo que
nuestra sociedad está produciendo a raudales, y la educación es principalmente
reflejo la cultura en que se desarrolla; tanto como para consolidarla, como
para cuestionarla.
Aprender a Mirar y a Escuchar
Si bien estamos
bombardeados por estímulos audiovisuales, en la televisión, en la calle, en las
escuelas, etc. La mayoría de estos estímulos tienden a ser generar sujetos
pasivos, pues viene todo dicho y establecido para ser visto y escuchado, no es
necesario realizar análisis para entender los contenidos. La publicidad es un
buen paradigma de este proceso, entrega los resultados de lo que hay que ver,
escuchar y pensar, el espectador pasivo solo debe interiorizar el mensaje que
se está entregando. El video a continuación es un buen ejemplo del proceso
publicitario y el espectador activo.
Claramente, en
nuestra labor de educadores, estamos llamados a generar de nuestras(os)
alumnas(os) sujetos capaces de mirar y escuchar no solo atentamente, sino
inteligentemente, es decir, de manera crítica y sugerente. De manera que no
solo el proceso audiovisual sea un proceso de adquisición de contenidos, sino
por sobre todo de aprendizaje, criticidad y selección de habilidades que
permitan descubrir procesos asociativos mucho más profundos.
Comúnmente nuestro
idioma utiliza tres verbos con similar significado que son ver, mirar y
observar; mucha gente los utiliza indiscriminadamente, pero desde una
perspectiva más poética si quisiéramos podría diferenciarlos en tanto al grado
de profundización del acto de ver y la participación activa del sujeto , en el
cuadro siguiente podemos ver la diversidad de habilidades y tipos de
habilidades implicadas en el proceso, como así mismo la cantidad referencial de
información extraída, a mayor interacción consciente mayor aplicación de
estímulos de la acción cerebral.
La Pirámide del Aprendizaje
El estudioso
estadounidense Cody Blair, luego de
hacer un estudio sobre muchos grupos de control, descubrió que la retención del
aprendizaje aumentaba en la medida que el estudiante participa en su proceso de
aprendizaje, es así si aseguramos la interacción del aprendizaje audiovisual
activo logramos que el 50% de la información contenida se recordada; es así
como se representa los resultados de la investigación.
Por ahora la
invitación es a descubrir como utilizar los medio audiovisuales, como
comprenderlos y enseñar a nuestros alumnos a ser observadores más activos.
jueves, 17 de enero de 2013
Nuevo modelo de Presentaciones
Entre los educadores
que buscan espacios novedosos para su quehacer pedagógico ciertamente el uso de
presentaciones ha sido una revolución que ha permitido integrar a la sala de clase el uso de imágenes y
animaciones. Así fue como la plataforma de Microsoft Power Point representó un
salto cualitativo de la clase puramente expositiva (auditiva) a una clase mucho
más visual. Sin embargo, el uso del PPT y otros programas afines con el tiempo
comenzó a volverse tedioso, pues no producía muchas innovaciones entre uno y
otro PPT, no se podía ocupar nuevos efectos para hacerlo distinto, ya que
recargaban los contenidos y no permitían la concentración en el aprendizaje.
Prezi.com
Hace poco tiempo,
más de un dos años, entró en el mercado un programa gratuito (por lo menos en
su versión básica); estoy hablando de Prezi. Esta plataforma de presentación
tiene la ventaja que no es una presentación lineal, sino que está basada en el
concepto de zoom, lo cual efectivamente lo hace muy novedoso, pues el usuario
interactúa directamente con el texto, no es necesario seguir un orden
determinado en la presentación y visualmente resulta muy atractivo.
La plataforma de prezi
El trabajo con las
herramientas de prezi resulta muy cómodo, pues cuenta con pocas herramientas
que son fáciles de administrar ; en la versión web, es posible que salga un poco más tedioso esperar a que
se suban cada recurso a utilizar, pero una vez en la web todo fluye
rápidamente. Existe una versión de pago que se puede descargar al escritorio ye
so resuelve el problema de los uploads. Finalmente, para la presentación solo
es necesario tener flash viewer, pues el mismo programa descarga un archivo
comprimido en rar, lo que permite que sea altamente portátil.
Prezi y el aprendizaje
Una cuestión
significativa es lo relevante de la presentación para los alumnos en aula;
solía ocurrir que en presentaciones muy vistosas en las plataformas anteriores,
los alumnos en vez de realizar un proceso de aprendizaje consciente terminaban
recordando los efectos, las imágenes, los movimientos y la asociación posterior
era bastante lenta. Extraordinariamente,
mi experiencia con Prezi en este aspecto ha sido bien favorable pues el hecho
de estar construido por zoom sistemáticos, permite a los alumnos fácilmente
extraer el contenido esencial y así lograr las asociaciones para el aprendizaje
por ellos mismos.
En resumen, prezi es
una buena herramienta de trabajo para el docente. Algún ejemplo de mis prezis.
Proceso de la modernidad y el pensamiento moderno:
Desde los años en que nuestros abuelos iniciaban el siglo XX hasta el inicio del siglo XXI, el mundo ha atravesado más cambios que en los 1900 años previos. Todo ha cambiado: la forma de trabajar, de comerciar, de comunicar, de investigar, de relacionarnos. Muchas de las actividades cotidianas han evolucionado o desaparecido. También han nacido otras nuevas. Sin embargo, existe una cuestión clave en este proceso que aún no ha podido o sabido aprovecharse: la creatividad.
Seguramente, si les preguntáramos a nuestros abuelos qué es Google, levantarían una ceja y nos mirarían con recelo.
¿En qué mundo estamos viviendo? ¿Hacia qué mundo vamos? ¿Qué mundo queremos? Sin dudas, el mundo hacia el que vamos es desconocido para todos. Imaginar cómo será en cinco años es difícil y tratar de predecir cómo estará en diez es prácticamente imposible. Sin embargo, si las nuevas generaciones que ya nacieron en un mundo digital fueran estimuladas en el desarrollo de sus capacidades creativas, el futuro sería, casi seguro, un espacio mejor.
En un anuncio que es un claro signo de los tiempos, Corea del Sur confirmó su intención de eliminar los libros escolares físicos. El gobierno anunció que de aquí al 2014 se digitalizarán todos los libros de los primeros años de educación y para el 2015 se quiere ampliar el proceso a toda la educación escolar.
En Nueva York, están probando un nuevo modelo que cambia el formato de un maestro con 20/25 alumnos a otro que se focaliza en la experiencia de cada niño de aprender. Se pasa de modelo tradicional a un modelo diferente y arriesgado.
La creatividad es el estado natural de los niños. Para el niño la vida es una aventura creativa. A medida que se van haciendo mayores, esa creatividad va mermando. ¿Dejamos de crear porque dejamos de ser niños o dejamos de ser niños porque dejamos de crear?
No es fácil que aquellos que han vivido una época en que lo digital era ciencia ficción se puedan adaptar a enseñarle a toda una generación de nativos digitales.
Cuando le pregunté a un niño de 12 años: ¿Qué es Google? Me miró y casi como suponiendo que le estaba gastando una broma, me respondió: “¿Google? ... Google es Google”.
Como diría Ann Lewin: “es casi como si tuviéramos que reinventar la infancia”. Necesitamos encontrar nuevas formas de educar que permitan que en los niños florezca la creatividad. Que la infancia vuelva a ser infancia. Que todo el potencial que tienen dentro pueda desarrollarse.
¿Cuántas cosas que los jóvenes aprenden en el colegio son cosas que deben hacer y cuántas son cosas que a ellos les gustaría hacer?
¿Es sólo el cambio digital lo que está impactando en los cambios o el cambio es aún mas profundo? La respuesta es evidente.
Tomas Edison, uno de los grandes inventores de la historia, dijo: “No he fracasado. Simplemente he descubierto diez mil alternativas que no funcionan”. El miedo al fracaso es una de las barreras más complejas de superar. Una persona que pierde el miedo a equivocarse es una persona que puede cambiar, experimentar, inventar. Si a cada errarle sigue un castigo, la persona (con la excepción de aquellas personalidades muy fuertes) perderá la poca confianza que ya tiene en si misma.
Probablemente en esta época podamos aplicar más que en ninguna otra, la mítica frase de Albert Von Szent Gyorgyi acerca de lo que significa el descubrir: “El descubrimiento consiste en ver lo que todo el mundo ha visto y pensar lo que nadie ha pensado”
¿Cómo transformamos el sistema para que los jóvenes puedan romper reglas, inventar nuevos y mejores futuros, experimentar sin temor a recibir un castigo por equivocarse? ¿Cómo hacemos para que los jóvenes se animen a tener instinto emprendedor, a dejar atrás la idea de la “seguridad” para sumergirse en la movilidad laboral? ¿A qué esperamos para entender que estamos viviendo en una aldea global, con cambios globales y que para ello se necesitan mentes abiertas sin fronteras para el cambio?
Estamos en un momento de redefiniciones. Necesitamos liderazgos creativos, que incorporen la experiencia de los jóvenes que llevan en su ADN lo digital. Sin renegar de la necesidad de tener una base de formación académica fundamental, la experiencia de aprender va más allá del aula, de la biblioteca, del patio del recreo.
A los 20 años, Picasso podía pintar tan bien como cualquiera en el mundo; a esa misma edad Einstein podía hacer tan bien física como cualquiera. En un estudio de personas que dieron forma al siglo XX con su genio creativo, Howard Gardner descubrió que, aunque cada una de ellas había alcanzado los límites de su ámbito, tenían en común algo que parece haber sido una frescura infantil en la manera de abordar su trabajo.
Los líderes crean cosas que antes no existían. No se puede dirigir sin conocimiento, pero no se puede liderar sin imaginación. ¿Qué el cambio no es sencillo? Vaya si no lo es. De los cambios más complejos a los que como sociedad debemos enfrentarnos, y sin embargo uno de los procesos más necesarios
Los jóvenes creen en el ejemplo no en las palabras. Los jóvenes creen en ellos. Cada joven es diferente. Cada padre y cada maestro también lo es. Sin embargo, todos tenemos algo en común, la necesidad de aprender, de compartir, de crear, de experimentar.
En la vida “no puedes crear la experiencia debes experimentarla”, como afirmaba con sabiduría Albert Camus. Hay que exponerse, subir al escenario, gritar, discutir, razonar, sentir, cantar, debatir, dejar atrás los temores, aprender con las vivencias, escuchar, introducirse en sus mundos. Seguramente, al brindar a los jóvenes las herramientas para crear, para imaginar, para desarrollar los dones que llevan dentro, el mundo que imaginamos puede que se transforme en real.
Cuando le preguntaron a Eve y Ted Branson, los padres del fundador del Grupo Virgin, acerca de cómo era Richard en la escuela, ellos respondieron: “Digamos que era inusual en la escuela. No sabíamos si era 99% estúpido o 1% excepcional. Nos aferramos a ese 1%”.
Estamos en un momento de caos y desorden, del que se puede salir con creatividad e imaginación. En esta época, mandan los innovadores. Por eso, se revalorizan los activos intangibles, la apertura mental y la multiculturalidad. Aunque la tecnología dirija el cambio, se humaniza el trato. Fracasan los exitosos de antes. Permanentemente irrumpen nuevas empresas.
Todos sabemos que los más pequeños nos hacen sentir más jóvenes de espíritu. Además, ellos pueden ayudarnos a visualizar el futuro.
Cuando los padres, profesores, tutores y maestros alientan la creatividad de los niños, descubren lo que ahora confirman los psicólogos: la mayoría de los niños tiene un talento, un don natural, una aptitud (o varias) para una actividad.
¿Y si en lugar de adaptarnos a nuevos parámetros en educación marcados por cambios ya establecidos, creáramos un nuevo paradigma basado en la creatividad? ¿Y si con esa premisa, pudiéramos entonces encauzar el potencial de cada niño a sus áreas de interés?
Desde que nacen, formarlos para crear ahí donde no hay nada. Que puedan dejar su marca en el universo.
Durante los últimos
años, he investigado con más paciencia algunas metodologías que permitan llegan
a un aprendizaje efectivo de los alumnos. En este proceso muchos docentes
refieren su experiencia con mucho éxito, relatando incluso hechos prodigiosos
que solo al contarlos te conmueve en la más íntimo; y tal vez, porque no
decirlo genera cierto grado de envidia, pues te gustaría tener los mismos
resultados que te dicen.
Sin embargo, es en
este punto donde se concentra el problema; la más de las veces no he logrado
los resultados que mis colegas me relatan. Suelo pensar que este problema, no
es de la técnica utilizada, sino más bien del docente, o sea mío. Creo y así lo
descubro con el tiempo; que no tengo tanto carisma para que las cosas me
resulten de buena forma; ciertamente un profesor carismático hace gran
diferencia. Sin embargo, la mayoría de los profesores no contamos con ese
carisma y por lo mismo, más que buscar ayudas apostólicas, debemos aspirar a
metodologías más profesionales, que permitan mejorar el proceso
enseñanza-aprendizaje.
Es así, como tope
con la metodología del Aula Socrática y
con poca esperanza la implementé en el penúltimo año de enseñanza formal (en mi
país se llama tercero medio, o tercer año de secundaria). El tema daba para
muchas formas metodológicas, estábamos viendo «el sentido de la vida». Para mi
sorpresa, la metodología tenía poco de común con Sócrates porque era bastante
estructurada, así que realicé algunas innovaciones a la misma estructura.
Permití que los
alumnos a ellos mismos generar la estructura del debate, nombrar los
moderadores y luego cruzar la coevaluación del proceso. El texto desde donde
debían comenzar a discutir era «El Laberinto de la Soledad» de Octavio Paz. Para sorpresa mía, el método generó
resultados que califico de extraordinarios; pues vi participar activamente a
los alumnos que siempre estaban reacios en la sala de clases; luego se generó
un debate muy abierto no determinado que conectó a los jóvenes con sus
experiencias personales y finalmente, cuando terminó la hora de clases, los
mismos alumnos me pidieron quedarse un tiempo más para seguir conversando. Creo que el éxito de la actividad, fue
justamente que a la dinámica se le impuso pocas reglas y se dejó fluir la
creatividad de los alumnos, ese fue el factor determinante.